14 de abril de 2008

Introspección


Perdóname, te herí. De un momento a otro confundí quien soy, quien fui, me perdí entre el ruido de la ciudad, la sociedad, la suciedad. Perdóname, pues, perdí el contacto con mi alma, mi ser, la piel se convirtió en un mecanismo controlado por lo irracional, lo inmoral. La melodía del mediodía en mi se escondió, se deshizo, se destruyó, deje de ser yo para ser otro, deje de ser alguien para ser nadie. Perdóname, aunque las palabras no bastarán para disolver la memoria, para destruir el recuerdo, el rencor.

Un monologo trágico, un escrito dramático, ilógico, me servirá de instrumento para alcanzarte, alcanzarme. Me distanciaré sin propósito pero apropósito, para hacer de mi algo mejor para ti, y así, poder alcanzarte, alcanzarme. Volaré sin despegarme de la tierra, pero, lejano de ella, ajeno a ella, a ti, a mí. Haré un sujeto nuevo, pero, sujeto a lo posterior, al alma que añoras, añoro.

Seré libre, seré prisionero, pero, no dejaré de ser yo para ser otro, no dejaré de ser alguien para ser nadie.

No hay comentarios.: